martes, 10 de diciembre de 2013

Bayern Munich 2-3 Manchester City. Noche histórica.

El City vino de atrás para remontar de manera espectacular y vencer al actual Campeón de Europa en su propia cancha.

Noche de ensueño y de locura en el Allianz Arena. Esta noche, el Bayern Munich fue presa de su superioridad, con un punto casi de soberbia, que se ha vuelto en su contra. Fue un encuentro con alternativas, impredecible; un tobogán de emociones que arrancaba con un Bayern dominador y voraz para ser terminar siendo devorado por su propia presa, quien creció poco a poco hasta ganar la confianza suficiente para atestar el último golpe, insuficiente para arrebatar el liderato a los teutones, pero suficiente para romper la racha victoriosa de los muniqueses.


Si en algo coinciden ambos equipos, además de estar clasificados para Octavos de Final, es la capacidad de ser competitivos con cualquier 11 titular que pongan en juego. El Bayern saltaba con todo al césped del Allianz, y el Manchester City un poco más reservado, cauteloso ante la próxima cita liguera con el Arsenal. Esto motivó que los bávaros dejaran mejores impresiones desde el comienzo. Sensaciones confirmadas por Thomas Müller al aprovechar un balón en largo de Dante que rompía la frágil defensa mancuniana. Tres toques para llegar al fondo de la red. El fútbol llevado a su expresión más sencilla.


Los Citizens paseaban por el campo heridos y a punto de desfallecer. La lluvia de juego ofensivo los había agarrado sin paraguas. La zaga visitante quedaba desnuda con facilidad. Un saque de esquina terminaba, tras una serie de rebotes, en la bota de Mario Götze, quien con tranquilidad buscó el hueco por donde batir a Joe Hart. Sin respiro, asfixiando a su rival, así de agresivo se encontraba el Bayern Munich frente a un vulnerable contrincante.


El cuadro de Manchester lograba despertar justo a tiempo de no perder el tren del partido -tras conceder la mitad del primer tiempo-, dando señales de resucitar. Orgullo y calidad se mezclaban en una jugada por la banda derecha de Jesús Navas que James Milner devolvía al área para que David Silva rematara. La relajación germana recibía su castigo en forma de gol.


La segunda parte sería claramente para los visitantes. El City tenía el control del balón, dejando en un sorprendente rol secundario a los locales, obligando a la entrada de Javi Martínez desde el banquillo con la intención de reconquistar el terreno ante la rebelión inglesa que seguía su curso. Una torpe zancadilla de Dante era decretada como penal, para que Aleksandar Kolarov desde los once pasos nivelara el encuentro. Una situación que nadie hubiera imaginado después del 2-0, y menos cuando, minutos después, Milner remontaba la desventaja con un derechazo que se colaba pegado al palo.



Las alarmas sonaban, los ingleses estaban a un sólo tanto de ser líderes en la clasificación. Todo eran prisas y dudas en los bávaros ante el aplomo de los hombres de Manuel Pellegrini; se habían invertido los papeles. El recién incorporado Álvaro Negredo pudo marcar el 4to. tras un enésimo error de Dante, pero Manuel Neuer achicó de gran forma e impidió el abismo para su equipo.

No había tiempo para más. Los Citizens se marchaban con la sensación agridulce de haber podido ser primeros de grupo, pero con un triunfo que rompe la marca de 10 triunfos consecutivos del Bayern en Champions League, y que manda un aviso no sólo a Europa, sino a todo el balompié mundial.

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