El City volvió a sumar de a 3 y le quitaron el invicto al conjunto de Liverpool.
Los Citizens retomaron el camino y recuperaron el aliento perdido en Champions League. David Silva y Yaya Touré dominaron el juego, rompiendo la imbatibilidad Toffee.
Partido de altos vuelos en el Etihad Stadium, con un Manchester City golpeado por venir de dos derrotas consecutivas, y un Everton imbatido en la Premier League que miraba a su rival de hoy por encima del hombro en la clasificación general. Un duelo de pizarras, en donde Manuel Pellegrini recuperaba de titular a David Silva, y Roberto Martínez no podía contar con Gareth Barry, prestado por el City.
Quizá aprendiendo del partido contra los de Pep Guardiola, quizá por la presión de no ceder de nuevo en casa, los Citizens salieron muy motivados al terreno de juego. La única forma de los Toffees para superarles eran los balones largo a la espalda de la zaga local, que volvía a mostrar deficiencias. Y así fue como un balón dirigido hacia Lukaku dio los resultados esperados. Lescott no pudo quitarle el balón al belga, que consiguió plantarse a medio metro de Hart para abrir el marcador con un toque tranquilo.
Sin embargo, el sufrimiento no duró mucho en el Etihad Stadium, puesto que dos minutos después, Yaya Touré dribló a un defensor en un movimiento en la frontal del área, y metiendo un balón filtrado bajo las piernas del rival, dejó que Álvaro Negredo entrara de frente y rematara a gol. El partido estaba muy intenso, sin tregua alguna. A la media hora de juego Vicent Kompany se tuvo que retirar, recayendo de su lesión. Nastasic fue el encargado de suplir al capitán.
David Silva cobraba protagonismo cuando se despegaba de la banda y se dejaba caer por el centro. Cerca del descanso, en una jugada de este tipo, pudo asistir con una gran precisión a Sergio Agüero. El argentino había fallado dos ocasiones claras de gol anteriormente, y no iba a dejar escapar su tercera oportunidad. Aprovechando el balón del español, arrancó con su potencia característica y cruzó el tiro para batir a Howard.
El partido trascurrió con idas y vueltas, estando más cerca el tercer gol del Manchester City que el segundo del Everton, que se iba desinflando minuto a minuto. En el 68', un penal a favor de los de Pellegrini sería la sentencia definitiva de los Toffees. Agüero transformó con cierta fortuna una pena máxima un poco polémica, puesto que el portero visitante terminó metiendo el balón de rebote con la cabeza.
De esta manera, los locales toman aire y recuperan el pulso en una Premier League más competida que nunca. Por su lado, los de Martínez pierden el invicto, y aunque no dejaron una mala imagen, se vieron superados por completo.




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