El Bayern Munich le dio un baile al Manchester City y demostraron por qué son los Campeones de Europa.
Los bávaros pisotearon a los Citizens hasta que reapareció David Silva en el minuto 70. El canario, junto con Álvaro Negredo, estuvieron a punto de igualar el marcador en un final de partido trepidante.
El Manchester City recibió en el Etihad Stadium al Bayern Munich, en compromiso de la 2da. fecha de la UEFA Champions League, y en lo que se anunciaba como el gran partido de la noche. Se jugaban el liderato del grupo dos candidatos al título –al menos en lo teórico–, y donde el perdedor se complicaría las cosas, ya que el CSKA de Moscú se había hecho con los 3 puntos horas antes frente al Viktoria Plzen.
El encuentro no tardó en tomar forma. Desde los primeros instantes los alemanes fueron dominadores y dirigieron el cotejo. No fue otro que el recientemente nombrado mejor jugador de la UEFA, Franck Ribéry, quien en un derechazo desde fuera del área, marca de la casa, dejaba a Joe Hart con cara de asombro apenas en el minuto 8. El portero inglés se lamentó por la desidia de Jesús Navas, el cual no tapó correctamente al francés e hizo estéril la imperfecta estirada de Hart.
El equipo de Pep Guardiola estuvo muy enchufado, rápido y con toque de precisión. Sumaban ocasión tras ocasión, tiro tras tiro. David Alaba hacía sangre por la izquierda, Thomas Müller con sus diagonales abría huecos para que Ribéry se internara a su antojo en transiciones rápidas. Manuel Pellegrini intentaba desde la banda centrar a sus muchachos, visiblemente nerviosos e imprecisos durante el primer tiempo, incapaces de parar el ataque bávaro.
El Manchester City se veía impotente e incapaz de darle la vuelta al resultado. Ya en la segunda mitad, el minuto 55 nos deparó un gran desmarque de Müller, ayudado por una muy pobre actuación de Gaël Clichy, que no fue tras él sino en sentido contrario. Dante mandó un pase medido que el alemán recibió y controló de gran forma, para rodear al arquero del City y definir como maestro. Cuando dejas a este tipo de jugadores mano a mano con el portero, la jugada suele acabar en gol. Y así fue, el Bayern abría distancia. Inmediatamente después de encajar el 2do. gol, Pellegrini se encomendó a Negredo, sustituyendo a un discretísimo Edin Dzeko.
Todavía no habían asimilado el segundo tanto, cuando 4 minutos después, Fernandinho perdió un balón en pleno despliegue de su equipo. Sumando esa verticalidad tan característica del conjunto alemán, dio como resultado el gol de Robben, que se plantaba frente a Hart para sentenciar (aparentemente) el partido con un disparo de derecha.
Sin embargo, en el minuto 70 reapareció David Silva, tras su lesión, y el City mejoró notablemente. Pese a que no llegó a moverse el marcador, el golazo de Negredo con pierna izquierda, en un espléndido movimiento zafándose de Boateng, hizo creer a los locales que la remontada era posible. Y por poco no lo fue. En el minuto 86 Silva lanzó al larguero un tiro libre directo, y minutos después, Álvaro Negredo cabeceó un balón que se marchó lamiendo el palo de Neuer, ante el lamento de todos los presentes en el Etihad Stadium.
Finalmente, el Bayern se llevó los 3 puntos arrasando a un City que reaccionó muy tarde.



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